Miedos y temores en la infancia. El miedo en la educación de los niños

Cómo el miedo también puede ser positivo para el aprendizaje de los niños

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Francisco Xavier Méndez, catedrático de Psicología de la Universidad de Murcia, asegura en su libro Miedos y temores en la infancia, que el miedo es el guardaespaldas del niño y no debe constituir motivo de preocupación siempre que no sea desproporcionado o la intensidad de la respuesta le produzca malestar físico o emocional.

Los miedos de los niños enseñan y educan

Niña con miedo

¿A qué tienen miedo los niños hoy?  La mayoría de los miedos de los niños hoy son los mismos que ayer, porque son resultado la evolución de la especie humana, como el miedo a los animales, a las tormentas, a los lugares pequeños y cerrados, a la sangre o a estar lejos de los padres. Sin embargo, otros dependen de las circunstancias históricas, como por ejemplo la fobia a volar, que surgió con el desarrollo de los viajes en avión.

¿Cuáles son los miedos principales por edades? Hasta los dos años, la pérdida brusca de la base de sustentación, los ruidos fuertes, los extraños, la separación de los padres, las heridas, los animales y la oscuridad son los principales causantes del miedo. Entre los 3 y los 5 años, disminuye el miedo a los extraños, se mantiene el relacionado con los ruidos fuertes, la separación, los animales y la oscuridad y aumentan el producido por el daño físico y las personas disfrazadas. Entre los 6 y los 8 años, disminuye el miedo a las personas disfrazadas y a los ruidos fuertes y aumenta el producido por seres imaginarios como brujas, fantasmas o extraterrestres, tormentas o soledad. Entre los 9 y los 12, el nivel madurativo del niño contribuye a que disminuya su miedo a la separación, a la oscuridad y a los seres imaginarios, y aumenta el producido por los examenes, el aspecto físico, las relaciones sociales y la muerte.

¿Tienen una influencia positiva o negativa las nuevas tecnologías en los miedos infantiles? Igual que ocurre con el cine, con la televisión o con los cuentos infantiles, la influencia de las nuevas tecnologías puede ser positiva o negativa dependiendo del uso que se haga de las mismas. Hoy, las nuevas tecnologías se utilizan con fines terapéuticos y permiten tratar las fobias infantiles con éxito mediante programas de realidad virtual. Lamentablemente, también pueden emplearse de forma muy negativa como en los casos de ciberbullying, que generan miedo y ansiedad en la víctima acosada.

¿Cuándo se puede considerar el miedo motivo de preocupación? Un miedo infantil pierde su utilidad y es motivo de preocupación cuando es desproporcionado, es decir, cuando la reacción es excesiva, o cuando está desadaptado, es decir, cuando la elevada intensidad de la respuesta produce notable malestar, síntomas desagradables (náuseas, diarrea, mareos, desmayos o dolores de cabeza) serias preocupaciones y comportamientos alterados, por ejemplo, rabietas.

¿Cómo podemos los padres ayudar a nuestros hijos a superar el miedo? Para vencer al miedo, hay que hacerle frente. En lugar de sobreproteger al niño, hay que animarle para que poco a poco y sin forzar enfrente su miedo. El miedo se siente de forma involuntaria. Por tanto, no hay que ridiculizar, ni reñir, ni castigar al niño porque no se atreva a hacer algo que le asusta. Al contrario, hay que alabarle y felicitarle por cada pequeño acto de valentía que realice.

¿Son los mismos los miedos de las niñas y de los niños? ¿En qué se diferencian y qué recursos tienen para afrontarlos?  Las niñas presentan más miedos que los niños. De la misma manera, en la vida adulta las mujeres padecen más fobias específicas que los varones. Las diferencias de género son biológicas y socioculturales. 

¿Los miedos son malos del todo? ¿Cuáles se pueden considerar buenos y malos?  El miedo es el guardaespaldas del niño, que estudia por miedo a suspender, que se prepara la exposición de la clase por miedo a hacer el ridículo, que se asoma con precaución a un precipicio por miedo a despeñarse o que busca la protección de los padres cuando es pequeño. Sentir miedo ante el peligro es saludable, porque evita correr riesgos innecesarios. El problema es que el miedo se descontrole, es decir, que sea tan fuerte que impida la visita al dentista, la administración de una inyección o la realización de un examen.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

Maquillaje de máscaras para niños

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